Sierra Magina El Parque se sitúa a 40 km al este de la ciudad de Jaén.
Desde Jaén se toma la autovía A-4 hasta el desvío a Huelma, de donde se sigue hasta Jódar, donde se halla el centro de visitantes del Parque.
El macizo de Sierra Mágina se alza al borde de la campiña jiennense, rodeado de un mar de olivos. Desde sus cumbres, pueden contemplarse magníficas panorámicas, aquí se encuentra el techo de la provincia, el Pico Mágina con 2.167 metros. Por esta razón, el Parque es visitado a menudo por montañeros que buscan coronar sus cimas.
Sus abruptas formaciones rocosas y su dura climatología han hecho de Sierra Mágina un lugar poco habitable para el hombre. Esta circunstancia le ha permitido mantener un buen estado de conservación donde disfrutar, hoy día, de un entorno natural y tradicional.
Este Parque Natural alberga, en su reducida extensión, una gran diversidad de paisajes, que pueden descubrirse a través del senderismo o cicloturismo. Merece la pena acercarse hasta el Adelfal de Cuadros, el más extenso de España, a la sorprendente cascada del Zurreón, un bello salto de agua que en invierno queda congelado, o al Pinar de Cánava, una formación de pino carrasco (Pinus halepensis), declarado Monumento Natural.
Senderos como el de Gibralberca permiten visualizar el cambio de vegetación existente en función de la altura. En las zonas bajas aparecen principalmente los cultivos, entre los que destaca el olivo. En cotas intermedias dominan bosques mixtos de encinas, quejigos y áceres mezclados con abundantes arbustos como el enebro, la sabina, la cornicabra y los majuelos. En la alta montaña, la vegetación se compone de sabinas rastreras o espinos con alguna zona de predominio de pino laricio (Pinus nigra), como en el Pinar del Gargantón. En estas cumbres, se encuentran numerosas especies de escasísima distribución, como Jurinea fontqueri, un tipo de cardo específico de este Parque Natural.
El relieve de esta Sierra magna y mágica permite la práctica de otras actividades deportivas y de la observación de aves como el águila real y perdicera, el roquero rojo y el mirlo capiblanco. Entre los riscos, también puede divisarse algún ejemplar de cabra montés. Además, la erosión de las rocas calizas por el agua ha originado un sinfín de pasadizos y cavidades que la convierten en un atractivo lugar para la práctica de espeleología. Existiendo en toda su extensión, importantes muestras de modelado kárstico.
Este Parque fue frontera natural entre los reinos árabes y cristianos durante los siglos XIII-XV. Por ello, la comarca está impregnada de una peculiar atmósfera medieval reflejada en las estrechas callejuelas de sus municipios y en castillos como los de Albánchez de Mágina y el de Jódar que alberga el centro de visitantes. Otros atractivos son los restos de torreones, fortalezas y murallas que se pueden encontrar en prácticamente todos sus pueblos. La gastronomía de la comarca, basada en un aceite de oliva con denominación de origen propia, se convierte en otro reclamo más para visitar este espacio natural.
El Parque posee cumbres que superan los 2.000 m de altitud, lo que determina que la vegetación se componga de especies diferentes a distintas alturas. En las zonas más bajas la vegetación casi ha desaparecido. Junto a cultivos de olivos, cerezos y almendros, se conservan algunos encinares aunque en su mayoría han sido sustituidos por romerales y espartales. Subiendo hasta los 1.800 m abundan los quejigos y arces, a los que acompañan cerezos silvestres y cornicabras. En la mayor altura se conserva un pequeño pinar de pino laricio aunque en su mayor parte la vegetación se compone de plantas que han adoptado un porte almohadillado para resistir los efectos de las nevadas y del viento.
Entre los mamíferos presentes en el Parque destacan el gato montés, la gineta y el zorro, además de una importante población de cabra montés y jabalí. En cuanto a las aves, sobresalen las rapaces: el cernícalo, el halcón y el águila real. En las cumbres habita el mirlo capiblanco o el roquero rojo, mientras que pinzones, verderones y jilgueros lo hacen en los encinares y olivares.
Restos de fortificaciones y castillos: los torreones de Bélmez y Cuadros, los castillos de Bedmar y Garcíez, Jódar y Albánchez de Mágina. Los restos de fortalezas y murallas árabes de Jimena y Cambil